Eufrosina Cruz inspira a mil jóvenes a “comerse el mundo”

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Estudiantes de bachillerato de Guadalajara y de comunidades indígenas escuchan a la activista y política de origen zapoteco en la FIL

“La identidad no se pierde por querer el desarrollo. Yo vuelvo a mi pueblo y hablo mi zapoteco, y lo que quiero es que la escuela esté más bonita; que el centro de salud, el camino, estén bonitos; que las niñas sean las doctoras del pueblo y que sean las maestras del pueblo; que sean las que también tomen decisiones, y eso no significa que vamos a perder nuestra identidad”, afirmó la activista de origen indígena Eufrosina Cruz.

Su historia, sus palabras, su pensamiento calaron profundo e inspiraron a cientos de jóvenes de bachillerato que se reunieron en el auditorio Juan Rulfo, de la Expo Guadalajara, para participar en Mil jóvenes con…, que se desarrolla en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

“Que nadie utilice nuestra identidad para detener el desarrollo de nuestras comunidades”. Las frases de Cruz salen desde la historia de una mujer que tuvo que rebelarse y “ser problema” para los usos y costumbres de su natal Santa María Quiegolani, una comunidad zapoteca de Oaxaca.

Con su hablar desenfadado, la primera mujer indígena en ocupar una diputación en su estado, contó a los jóvenes que a los 8 o 9 años se rebeló contra la autoridad de su padre y contra su destino natural, que indicaba que debía de casarse y hacer tortillas.

“Odio hacer tortillas”, dijo con una mezcla de desprecio y gracia. Quizás porque le evoca el recuerdo de su madre, quien “se levantaba a las tres de la mañana” a preparar tortillas y “era la última en acostarse”, contó.

“Nadie va a cambiar tu historia si no rompes tus propios miedos”, aseguró ante los jóvenes, entre quienes se encontraban estudiantes wixárikas de la Preparatoria de Mezquitic, de la Universidad de Guadalajara.

Al terminar la primaria, y ya contagiada por la magia de los libros y la educación, Cruz huyó de su casa, aprendió español y se pagó ella misma sus estudios desde la secundaria hasta la licenciatura en Contaduría. En medio de esos años descubrió que la educación era la vía para cumplir sus sueños.

“La educación es la herramienta más importante para transformar nuestras historias, no hay otra, porque la educación me enseñó a ejercer mi libertad, a cuestionar, a exigir, a volverme problema, a volverme rebelde”, narró Cruz.

Luego entendió que si quería cambiar el mundo debía de hacerlo cambiando ciertas reglas, por lo que se aventuró a ser Presidenta Municipal de su pueblo, lo que logró en 2007, pero los varones de la comunidad anularon la elección “porque las mujeres no podían ser electas” debido a las costumbres.

Elena Salvador Carrillo, una estudiante huichol agradeció a Cruz que les haya compartido su historia y el haberlos motivado.

“Te escuché y te admiré porque saliste de tu pueblo a cambiar el rumbo de las personas y te agradezco la motivación”, dijo la joven.

Y la activista respondió, “de repente pensamos que el mundo nos va a comer, yo te invito a que te comas al mundo”.

Boletín Informativo No.: 
551
Mariana González
Jueves 29 de Noviembre de 2018
Guadalajara, Jalisco
Fotografía: 
Elizabeth Morales